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Doble primera vez: MADRID y CHARLA!!

  • 13 mar 2025
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 22 mar 2025

Seguro que si te digo que los nervios que tenía encima desaparecieron antes de subirme al tren por la mañana me dices que es mentira, y que no te crees ni una sola palabra. Pero es cierto, y tengo una explicación para ello: aun siendo la primera vez que viajo sola, no ha sido la primera vez que viajo como tal. He pisado Irlanda, Portugal, Francia, Italia... y de todas ellas, las veces que más miedo he sentido no han sido por mí, sino porque tenía menores a mi cargo de los que debía preocuparme. Te puedo asegurar que mientras caminas por el metro de Italia con la mochila en el pecho y las manos agarrando los hombros de un renacuajo delante tuya no estás pensando en ¿Y si me roban la mochila? Si no más bien en... ¿Y si le pasa algo al niño? ¿Y si se me pierde? ¿Y si me doy la vuelta un segundo y ya no vuelvo a verle? Así que, puestos a comparar situaciones, este primer viaje por mi cuenta ha sido uno de los más relajantes y tranquilos de mi vida.

Obviamente, iba con precaución, tampoco pienses que no he tenido cuidado. De hecho, aquí te cuento un poquito cómo ha ido el viaje.


8 de marzo de 2025, 06:00am.

Me recosté en el asiento en cuanto el tren empezó a moverse; ya no tenía que preocuparme de mucho más hasta la mañana siguiente, cuando cogiese el tren de vuelta. Me había pegado el madrugón del siglo: en planta a las cuatro de la mañana para que me diera tiempo a vestirme, salir de casa y llegar a Santa Justa a la hora del embarque, y ahora, con un buen libro en una mano y un café instantáneo en otra, me preparaba para mantenerme despierta hasta esa misma noche.

El libro que elegí para el viaje fue El enviado, de J. J. Benitez. Admito que la reseña que se viene de este librazo es tremenda, incluso para mí, puesto que había escuchado muchas veces a mi padre, (que no es precisamente un lector muy asiduo) hablar maravillas del libro, pero nunca me lo había llegado a creer, (no sé muy bien por qué)


Después de tres horas de AVE y 150 páginas, llegué a la estación de Atocha. El primer plan de la breve visita a Madrid era dejar la maleta en casa de Joanna, (Editora de Ediciones Raven) y tras ello coger un bus hasta Embajadores para reunirme con mi ilustradora y conocernos en persona, (después de haber hablado tantísimo por WhatsApp) Nuestra meta era llegar a las 12:30 a la Librería La Independiente, (justo el mismo sitio donde haríamos la charla por la tarde) porque las Hermanas Greenwood habían hecho un club de lectura justo esa misma mañana y habían rematado la quedada con una firma, (Yo, además, quería asistir para conocerlas y poder comprar su libro) Al final, entre una cosa y otra, llegué tarde a Embajadores, abracé rápido y corriendo a Kiaro y nos fuimos pitando hasta la librería. Tengo que recalcar en este punto lo dulces y amables que fueron tanto Natalia como Beatriz por esperarnos hasta que conseguimos llegar a la librería, (fueron un amor🥺💕).

Después de disculparme mil veces por tardar, conseguí charlar un pelín con ellas, mi ejemplar de La tierra de los dorados, y averiguar que estarían en la próxima Feria del Libro de Madrid, (una razón más para escabullirme otra vez👀).


Primera meta del viaje: completada con éxito🙌⭐


La segunda era sencilla, PERO no por ello menos importante en este viaje a Madrid. Quien me conoce sabe a la perfección lo mucho que me gusta la comida japonesa, (en especial el sushi). Hace un par de años me aficioné a ir a un restaurante que había en mi ciudad llamado Ramen Shifu, (decir "aficioné" es quedarse corta. Le tenía tanto cariño a ese sitio que iba cada vez que salía de casa. El camarero ya se sabía de memoria lo que pedía para beber, mirad si tenía una obsesión🤣). El punto en este dato, era que ese restaurante no servía sushi, pero tenía una de las mejores cartas que he visto, (sin mencionar la estética del sitio y el servicio). Pero por desgracia hace un año lo cerraron, y aquí, la menda obsesionada que os escribe en este blog, se quedó sin su ramen favorito💔.


PERO, TRANQUI. Esta historia sí tiene un final feliz.


Hablando con Kiaro sobre qué íbamos a hacer antes de la charla, me preguntó sobre el almuerzo, y le conté esta trágica historia sobre mi "luto" en lo relacionado con el ramen. Pero claro, Kiaro es mi salvadora, ya no solo en cuestiones de ilustración, y la señorita encontró un Ramen Shifu al que podía ir.


A estas alturas ya comprenderás el tremendo AMOR que le tengo a esta mujer.


Después de la firma fuimos a comer a uno de mis restaurantes favoritos, y fue genial. Ya no solo por la comida, sino por la compañía. Compartir un almuerzo hablando de tantos temas con alguien a la que hasta entonces solo habías podido enviar mensajes de texto, (audios, como mucho) es tremendo. Lo repetiré mil veces, pero este viaje ha sido uno de los más bonitos y en los que más cómoda me he sentido de toda mi vida💕.


Cositas aparte... ¿eso de charlar entre todas en vez de dar la charla como tal? ¿Eso qué fantasía es? Pues la que vivimos el pasado 8 de marzo😎🙌


Pude compartir un espacio maravilloso con autoras e ilustradoras hermosas y maravillosas, con unos LIBRAZOS... uff, del porte de un castillo entero. Irene Rodríguez, Irene Miranda, Aida Martí, Teresa Plaza, Kiaro Yoru, Rocío Galeote... nuestras maravillosas Ediciones Raven y Pato Ediciones



🙌¡ESTOY DESEANDO VOLVER A VEROS A TODAS!❤




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